HUMILDE CARTERA DE TRAPO. UNA DE LAS RAZONES POR LAS QUE HOY BUYOO ESTÁ A TU LADO

La venta es una situación de responsabilidad social en la que el vendedor asume la nada desdeñable tarea de informar al cliente acerca de todos los aspectos relacionados con el producto, para que este libremente pueda llevar a cabo su compra y sacarle el mayor partido a su dinero. Sin embargo, no todas las personas ni todas las empresas ayudan a comprar. Algunas, aprovechando la mala imagen que tiene el dinero, restan importancia al hacernos pagar unos pocos euros de más. ¿Y si en vez de “frío” y “sucio” dinero, supiéramos que es energía lo que nos están robando al cobrarnos de más? ¿Nos daríamos cuenta entonces del verdadero alcance de su estafa?

La historia de la cartera de trapo.

En diciembre del 2012, saliendo de una tienda Apple en Nueva York, mi marido y yo escuchamos cómo una mujer bastante mayor hablaba con un dependiente con la dificultad de alguien que no suele hablar inglés a diario. La señora intentaba descubrir si unos auriculares de 20 dólares que había cogido de una cesta cercana servían para escuchar música en un “i-phone”, a lo que el dependiente le contestó bruscamente en español: “estos son los cascos que vienen con el iPhone, señora”.

Tras meditarlo un instante, la mujer sacó temblando de la más humilde cartera de tela que hayas podido ver en tu vida un único y solitario billete de 20 dólares. Era evidente que con aquel gesto la mujer estaba adquiriendo algo que no entendía –algo que probablemente querría comprar para un pariente más familiarizado que ella con la tecnología- y que aquella compra le supondría un importante gasto.

Sentí ganas de ayudarla. Me hubiera gustado acercarme a ella y decirle: “señora, esos auriculares se pueden conseguir mucho más baratos por Internet. No desperdicie el dinero que tanto le habrá costado conseguir”. Pero no me atreví. Quizá la señora no tuviera acceso a la red y mi intención tampoco era ofenderla ni quitarle la ilusión de lo que era claramente un regalo.

Me dio mucha RABIA. No podía soportar que aquella pequeña mujer desperdiciara su dinero y pagara más por algo que podía encontrar al menos por la mitad de precio en internet. Se me partió el corazón al pensar cuánto esfuerzo suponían 10 dólares de más para ella. Y me enfadé hasta el punto que se me saltaron las lágrimas al salir de la tienda. El sentimiento de frustración y tristeza que me produjo aquella situación me duró varios días y aún hoy -cuando la recuerdo- me enfado y me entran ganas de gritar.

Durante semanas mi marido y yo no hablamos de otra cosa. Teníamos que hacer algo por personas como aquella señora. No podíamos permitir que a los clientes se nos venda y no se nos ayude a comprar cuando somos la razón de ser de las empresas, especialmente en el caso de aquellas personas que deben mirar todavía más por su dinero. Y por aquella pequeña y humilde mujer trabajadora, perfecta desconocida, sabíamos que teníamos que luchar con un nuevo proyecto empresarial.

Ella es la razón de nuestra existencia. De su humilde cartera de tela nació buyoo.

 

Al vender debemos velar por el dinero de los demás porque representa su energía.

El dinero no es ese ser vil, dañino y malvado que nos dibujan. ¿A qué es debido esa constante obsesión por demonizarlo? Un billete o una moneda no son más que acumulación de energía, simplificada y materializada en papel o metal. El dinero es energía: energía resultado de nuestro tiempo y esfuerzo dedicado a la actividad que realizamos, a la empresa para la que trabajamos. Es energía en moneda de cambio por un trabajo que se ve recompensado. Como decía José María Arizmendiarrieta -fundador de la Cooperativa Mondragón-, trabajar es la mejor forma de solidarizarnos con los demás. A lo que yo me atrevo a añadir: ¿existe una mejor manera de pagar tu esfuerzo y energía -como recompensa a nuestra solidaridad- que devolviéndote esta con el fin de que puedas emplearla en disfrutar de todo aquello que más te guste con tus seres queridos?

Por esa razón nuestra cartera –sea de tela o del cuero más caro y sofisticado-  contiene nuestra energía y nuestros sueños para emplear esa energía. Quitarle el dinero a los demás no es ayudarles a desprenderse de un ser vil que les daña, sino que equivale a robarles la energía, arrebatarles la oportunidad de disfrutar de cosas buenas que podrían querer compartir con aquellos a los que quieren.

Aquella humilde señora de Nueva York quería regalarle a algún ser querido unos auriculares y un dependiente desalmado, aprovechándose de su desconocimiento, le obligó a desperdiciar su energía adquiriendo un producto inadecuado y a un coste muy elevado. Es injusto que esa mujer tenga que volver a trabajar para conseguir los diez dólares que ha gastado de más y ya tenía ganados. Vendedor sin escrúpulos, ¿por qué le robaste a esa pequeña y humilde mujer su energía?

El mundo está lleno de personas que no nos ayudan, especialmente en situaciones que implican compra y venta. Hay comerciales desalmados que se aprovechan de nuestra debilidad o confianza y nos roban nuestro dinero y, por tanto, nuestra energía. Se excusan diciendo que los negocios son los negocios y el dinero es el dinero y que cada uno tiene que velar por sus intereses, justificando una falta de escrúpulos inexcusable con la intención de restar importancia a aquello que, tras el amor y la salud, es uno de nuestros mayores bienes: la energía.

 

buyoo tiene que ayudar a comprar.

Meses más tarde buyoo empezó a ver la luz. Necesitábamos crear una tecnología que ayudase a la gente a comprar en lugar de intentar venderles nada. Una página en internet a la que cualquiera pudiera acceder y en el que todos pudieran confiar porque supieran que en ella se vela por su dinero y en la que pudieran comprar con toda la información y los precios delante, sin presión y sin miedo.

 

Ayudar a comprar, no venderle nada a nadie, es el alma de la empresa que estamos creando.

Desde entonces luchamos por devolverle el poder de compra al cliente o consumidor. Nuestro objetivo es poner en sus manos toda la información necesaria para que tenga claro dónde comprar más barato, siendo del cliente la última decisión de ahorrar o no dinero en su transacción. ¿No debemos aspirar a elegir sin presiones dónde emplear nuestra energía?

En buyoo nos gusta ayudar a la gente a comprar. Para nosotros, el dinero de nuestros clientes es un bien muy preciado y queremos ayudarles a hacer el mejor uso posible del mismo.

Uno, cinco o diez euros menos, para aquella humilde señora que originó nuestro proyecto, pueden significar mucho esfuerzo y trabajo. Por ella y por todos los que como ella quieren dosificar el dinero de cada una de sus carteras -su energía- y emplearlo con inteligencia, luchamos cada día en buyoo.